lunes, 18 de junio de 2012

Entre unas canciones de Buddha Bar y el Cabernet... Te escribo.

Aquí te espero...

Se me hace fácil saborear tu boca, en cada sorbo de vino. Eres esa taciturna imagen que vaga en mi memoria perturbada por la distancia; y unas cuantas copas... Y al son de violines entremezclados con una que otra sonata española, de tu pelo aferro mis mas íntimos deseos y sentimientos, de ti hago la nota más melódica, donde el calor de la noche hace que de mi piel salga sudor, lleno de deseo.

Y quizás divague entre el melodioso y triste ritmo que una canción de Alihan Samedov, y quizás desee mas de lo que ahora, puedas darme tú, pero mi mente vuela alto, el espíritu de frutas secas y el sabor exquisito del cabernet; aroma a cedro, toques frutales deliciosos a un paladar exigente... Sus matices violáceos y su alcohólico cuerpo, juegan con mis sentidos...

Mientras suena "Mon amour" de Operática, cierro los ojos y respiro profundamente, otra botella vacía, otro día anhelándote, otra caricia del viento, donde deberían ser tus manos, donde deberías estar tú. Y en tus fotos; miradas tan profundas, ojos tan expresivos que dejan ver eso que pocos pueden, sí... Yo puedo. Puedo ver tristeza a veces, alegría momentánea, ese destello; brillo ávido de amor, de dueño, de mí... Pues soy yo quien nota la vida que escondes detrás del abismo en tu mirar, mas no lo sabes... O muy adentro si, y quizás lo dudas... Quizás no, mas se que sí.

Ya corre por mis venas alcoholizadas del cabernet que copa a copa he agotado. Viaja tu nombre muy escrito en silabas bien marcadas, al galope de un corazón, al ritmo del tambor que cada latido, adentra mas en mi. Jade Or y "Les Violons Enchantes" revuelven mi cabeza entre un mágico viaje por el lamento de sus mágicos tonos, el deseo de sostener contigo una conversación placentera y esa compañia tuya que hoy anhelo... Y lo se, quizás mañana vuelva a la realidad. Mañana golpeare el suelo con firmeza al caer de un sueño tan alto como este... Como lo eres.

Maldito Cabernet, maldito tú... Me seduces y me transportas a ser un vagamundo en el centelleo de las estrellas; pescador de la red cuajada de luceros me haces sentir, para luego, ver que no esta aquí, que quizás no piense en como la pienso yo, que yo soy un imposible... Mas nuca dejare de degustarte, maldito cabernet, dulce golpe...  Aquí esta tu copa, ven, disfruta los placeres del vino, junto a mi... Far Away me despide, Buddha Bar V, este cabernet... Y tú.