domingo, 16 de noviembre de 2014

En los momentos que juegas...

En los momentos que juegas, a aparecer de la nada en mis pensamientos, rompes todo orden lógico y el 3 es 2 porque así lo deseas... Y porque lo deseas tú así lo acepto.

Y aunque lo personal no exista entre nosotros, juegas con la confianza que no te has ganado y circulas hasta en el plasma de mi sangre; te vuelves mi dopamina.

Me agrada ver que en tu independencia, en tu forma de mujer indomable; debajo de esa coraza posees un alma femenina... Una delicadeza que me hace sonreír aunque apriete tus espinas de rosa silvestre.

De nuevo eres niña que correteando cruza de un hemisferio a otro en mi blanca cabeza; haces rutas colaterales a mi corazón... Juegas a las escondidas con mi soledad, mientras me haces soñarte, y de qué manera...

Se me dificulta ocultar el brillo que toman mis ojos al ver tu sonrisa, tus contornos, e inclusive esa carita tan inocente, que tantos secretos oculta.

Y mientras el color azul que llevas colgando del pecho debería de frenar mis impulsos de abrazar tu cintura, oler tu pelo y besar tu cuello, solo me motiva a conocerte más, a buscarte y saber que hay dentro de ti, qué es eso que tienes, que en imán me transforma.

Y romper esta timidez que solo tú has sabido despertar en mi. De tus labios, recibir besos con sabor a miel y café, a esa ternura que te brota por la piel... Y si, a sabiendas de que amo la palabra libertad, aunque mi alma es bohemia y soñadora, de ti, me dejó poner los grilletes... Hermosa Residente.