Es en realidad tarde? No lo sé...
Solo sé que ahora tus ojos me desvelan en la madrugada, que me has robado el sueño,
Con un beso soñado, con un roce de miradas.
Con esos labios tan tibios, y esa sonrisa, no.
No has llegado tarde, nadie lo hace.
Nadie lo hace porque el tiempo es relativo,
Porque las cosas suceden cuando deben...
Porque me erizas la piel con tu presencia,
Porque me hechiza tu boca; tu sonrisa.
Porque he naufragado en el mar de tus ojos,
Porque ya no soy yo, sino tú, el tic tac de mi reloj.
Te has vuelto hiedra, has entrelazado mi tranquilidad, adueñandote de ella con tu forma,
Con tus curvas de mujer, con la tonalidad de tu voz serena... Con tu complejidad, con tu delicioso tono de piel.
Has llegado haciendo estruendos en mi conciencia, derrumbando paredes, rasgando mi serenidad y mi fortaleza... Por qué!? Por qué ahora!? Que derecho tienes a llegar y arrebatarme la cordura!?
A despertar tantas cosas, que ya creí calmadas.
Mas debo callar, debo callar porque me siento débil ante ti... Me has hecho escribir.
Me has hecho dudar, me has hecho desear,
Desear tenerte en mis brazos, mirarte fijamente a los ojos, abrigarme en la calidez de tus brazos,
Vivir los besos prohibidos de tu boca,
Saborear la miel de tu piel, completa...
Que nos encuentre el sol, culpables de robarle horas a la noche, de no pensar en el tarde o temprano,
De dejar de ser esclavos del tiempo, y del corazón,
De saber que lo prohibido no llega tarde, ni temprano... Como has llegado tú.
Quizás nunca pase. Quizás seas ese momento fugaz en la vida que te hace vibrar, para luego marcharse.
Quizás antes sí, quizás no... El tiempo dirá mejor, todo esto que hoy callo ante ti, por miedo (y deseo)
De que aún el reloj nos mantenga a tiempo,
Y nos haga ver que has llegado tarde, pero de que lo bueno... Se hace esperar, como tú.
